Tres rincones imprescindibles del Bajo Aragón

Sabemos que te gusta nuestra tierra, los paseos tranquilos por las estrechas calles de cualquiera de sus pueblos, el cielo estrellado y las lunas llenas cada veintinueve días, la amabilidad de sus gentes y la capacidad de dejarte con la boca abierta cada vez que conoces un nuevo rincón de la comarca.

Para que no dejes de sorprenderte en el Bajo Aragón y de recomendarlo a todos tus amigos y familiares, hoy te invitamos a que conozcas tres lugares asombrosos de nuestra tierra, tres tesoros geológicos que el tiempo, el agua y el viento se han encargado de modelar a su gusto y que hoy se han convertido en un verdadero patrimonio.

Impresionante e inesperada, la Sima Grande de La Ginebrosa es una gigantesca oquedad producida por el hundimiento en la roca caliza. Posee unas dimensiones descomunales de veinticinco metros de apertura en la boca y de cincuenta metros de profundidad, haciendo verdaderamente imposible contemplar el fondo de la sima. Alberga una gran comunidad de especies vegetales y animales lo que hace que los mejores momentos para disfrutar de este lugar sean el atardecer y el amanecer; las vistas a esas horas son inmejorables y las aves que viven allí entran y salen de la cavidad de forma ordenada, convirtiéndolo en todo un espectáculo digno de contemplación. Y si te quedas con ganas de más, no muy lejos de esta gran cavidad, se encuentra otra sima que, aunque de menor tamaño que la anterior, es igual de sorprendente.

Muy cerca de allí, en la cola del Embalse de Calanda, se encuentran Los Fontanales. De hecho, existe una señalización que une La Ginebrosa y Los Fontanales en una ruta circular. Se trata de uno de nuestros rincones favoritos, un lugar especialmente tranquilo, rodeado de montañas por las que pasea la cabra hispánica y sobrevuela el buitre leonado. Es en esta zona donde se unen las aguas del río Guadalope que desciende de forma sosegada con el agua de las «fuentes» naturales que brotan de la pared de la montaña más próxima. Ideal para disfrutar de un buen libro a la sombra de los grandes chopos que crecen en la orilla mientras el río discurre de forma silenciosa o preparar un picnic con los más pequeños de la casa en la «arena playera» que hay en los alrededores.

El tercero de los rincones imprescindibles del Bajo Aragón es el Bergantes, un río que, a pesar de la irregularidad de su caudal, tiene una increíble riqueza en cuanto a fauna y flora se refiere. Se trata de un río vivo que ha esculpido el paisaje a su antojo a lo largo del tiempo modificando las zonas de baño de un año para otro lo que todavía lo hace más atractivo. Limpia y cristalina, la calidad de su agua le ha otorgado, nuevamente, la bandera azul. Aunque es difícil elegir una zona concreta de este río, nosotros nos quedamos con el paraje de Las Cananillas en el que se levanta un majestuoso puente que, con toda probabilidad, fue construido en el siglo XVII y que se alza imponente sobre el Bergantes convirtiendo la imagen de este lugar en una auténtica postal.

Estos son tres de los rincones más sorprendentes de nuestra comarca. Tres rincones que forman parte del conocido Geoparque del Maestrazo, un espacio con un variado patrimonio geológico cuya importancia le ha otorgado la catalogación de Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Tres rincones donde se mezcla la Historia y la Naturaleza a partes iguales. Tres rincones para recomendar porque… ¡Seguimos teniendo muchísimas razones para recomendar #visitBajoAragon!

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